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Partido Imaginario |
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DE PROGRAMA En el Partido Imaginario rechazamos los programas vacíos o no-programas. Entendemos que los partidos deben explicar con concreción a los ciudadanos la ideología que los sustentan y los objetivos y formas de comportamiento durante la legislatura. No se puede prever todo, pero sí se deben establecer normas de comportamiento y pautas de actuación ante los asuntos no previstos en los programas. En definitiva, el programa es el contrato que firmamos con los ciudadanos y debe ser lo más explícito y detallado posible, para que sirva como guía a los representantes de los partidos. Para poder cumplir con la premisa anterior, necesitamos establecer dos programas. Los representantes de los ciudadanos del IMPAR somos responsables ante de los ciudadanos tanto si obtenemos votos para formar gobierno como si obtenemos votos para tener un escaño. Pero las tareas en caso de gobernar y de ser oposición son muy diferentes y por eso presentamos dos programas, 'Programa de oposición' y 'Programa de gobierno' PROGRAMA DE OPOSICIÓN - La principal tarea del Partido Imaginario en la oposición será la de informar a los ciudadanos. Los representantes del Partido Imaginario serán informadores, que preguntarán constantemente al gobierno, instituciones, organismos y empresas públicas para informar a los ciudadanos de todos los detalles de cómo se gestionan nuestro dinero y nuestros recursos. Para el Partido Imaginario no habrá reuniones secretas de representantes públicos, salvo por motivos de seguridad. Son nuestros representantes, los ponemos nosotros ahí para que gestionen nuestros recursos y se creen con derecho de dejarnos sin información. No puede existir ningún motivo para que no nos informen. Trabajan para nosotros y si nos dejan sin información no podemos evaluar su trabajo. - Los informadores del Partido Imaginario publicarán en esta página web toda la información que obtengan, las trabas que encuentren y los detalles relevantes que afectan a nuestro derecho a la información. Queremos ser periodistas a tiempo completo de lo que sucede en el Parlamento e instituciones que nos pertenecen a la sociedad. Pediremos que se expongan públicamente y permanentemente, en internet, los movimientos de las cuentas corrientes de todos los organismos públicos. No hay ningún motivo para que no tengamos acceso a ellas. Los detalles de las tarjetas de crédito públicas, las cuentas de los hospitales, de los ayuntamientos, de los parlamentos, diputaciones... Los ciudadanos necesitamos información. Son nuestros recursos y exigimos poder analizar y controlar cómo se utilizan. - Contribuiremos a la gobernabilidad del país. Nos parece que es más importante tener un gobierno sólido y operativo que un gobierno débil. Es difícil plasmar en qué va a consistir ese apoyo a un gobierno sólido, porque dependerá de cada circunstancia. No dudaremos en apoyar a un gobierno si alguno de sus socios de gobierno retira su apoyo por cuestiones que nosotros consideremos electoralistas, o localistas, o particulares. Los chantajes a los gobiernos no son un chantaje a un partido, sino chantajes a todos los ciudadanos. Nunca apoyaremos leyes a cambio de contrapartidas presuntamente "beneficiosas" para los representantes del IMPAR. - Aunque estemos en la oposición, será posible aprobar proyectos incluidos en nuestro programa electoral con el apoyo de otros partidos, mayoritarios o minoritarios. Seremos flexibles, apoyaremos leyes que supongan avances en el sentido de la sociedad que defendemos, aunque no colmen nuestras ambiciones. |
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PROGRAMA DE GOBIERNO Prioridades del presupuesto En el caso de gobernar, el Partido Imaginario, invertiría con prioridad en los siguientes apartados: - Educación - Información - Investigación - Justicia Mejorar estos cuatro apartados es una apuesta ineludible para un país moderno. Todos ellos son pilares de una sociedad con futuro y mejor bienestar. Es imprescindible para una sociedad trabajar en el largo plazo. Las legislaturas son muy cortas y estos apartados no dan resultados a corto plazo que puedan traducirse en votos. El objetivo del Partido Imaginario es trabajar a largo plazo, a 30 años vista, para que esta sociedad tenga más recursos en un entorno difícil de transición entre una energía baratísima, el petróleo, y sus alternativas de futuro. Muchísimos de nosotros vamos a vivir 30 años más y tenemos que ser eficientes en el largo plazo para pagar las pensiones de una sociedad madura. O empezamos a trabajar hoy en ese futuro, o dentro de 30 años podemos pasarlo muy mal una gran mayoría de la población. Empezar hoy consiste en invertir para tener una economía muy eficiente a medio plazo, de alta productividad, que obtenga altos rendimientos del consumo. Una sociedad eficiente de comunicaciones fáciles y procesos ágiles. Sólo lo podemos conseguir si disponemos de personas muy bien formadas, capaces de entender la complejidad del entorno, de establecer prioridades, si investigamos en todos los campos para desarrollar los instrumentos que nos permitan alcanzar nuestros objetivos, si somos capaces de transmitir la información de forma barata y eficiente y con una justicia ágil, independiente, que no entorpezca la rapidez necesaria en la toma de decisiones. Éstas son nuestras prioridades. Destinar dinero a estos campos no es suficiente. Los tenemos que gestionar de forma inteligente, sin corporativismos y sin presiones ideológicas sobre la educación, investigación y justicia. Necesitamos recursos y libertad para estos campos, si queremos una sociedad moderna y con bienestar para los mayores a mediados del presente siglo. Educación El Estado garantizará el acceso gratuito a la enseñanza, a todos aquellos que no dispongan de recursos suficientes para afrontar los gastos. Aportará ingresos a las familias que los necesiten, para que los hijos puedan estudiar. Defendemos un sistema de educación basado en los principios de la ciencia y no en las creencias. Rechazamos la enseñanza de la fe en supuestas capacidades prodigiosas de seres con fuerzas "sobrenaturales". Estas supuestas capacidades prodigiosas establecen conceptos ajenos al esfuerzo, ya que relacionan el deseo con el resultado (se reza para conseguir resultados, por ejemplo). Frente a ello, el trabajo, pretende modificar el medio con el entendimiento imparcial de la realidad y con acciones acordes a sus principios de funcionamiento. Es, por ejemplo, la diferencia entre la brujería y la medicina. Por una cuestión ideológica, consideramos que el esfuerzo, «la paciencia de lo negativo» (Hegel) es más beneficiosa para el desarrollo de la humanidad que la confianza en poderes sobrenaturales. Por tanto, la enseñanza de la religión debe realizarse fuera de los colegios y escuelas, sin aportación económica del Estado. Información La necesidad de información útil y veraz es clave para el funcionamiento eficaz del capitalismo y la democracia. Las nuevas tecnologías que facilitan la transmisión de la información abren las puertas a una gran eficacia en la gestión y del conocimiento. Los sistemas eficientes permiten reducir la inflación y mejorar el nivel de vida de todos los ciudadanos. Investigar y aprovechar las nuevas tecnologías digitales de información es fundamental en un entorno de energía cara como el que se avecina. Banda ancha para todos a bajo precio y sistemas de gestión de la información que la conviertan en herramienta útil para la toma de decisiones sería una prioridad de un gobierno del IMPAR. Investigación La consecuencia lógica de una educación basada en los principios de la ciencia es la investigación científica. El esfuerzo continuo para el "entendimiento imparcial de la realidad" da mayores posibilidades de "establecer acciones acordes con sus principios" para modificar el medio en el que vivimos a favor de nuestros intereses. Como en el Partido Imaginario deseamos acabar con la pobreza y la falta de libertad del ser humano, es coherente que una de nuestras prioridades sea investigar bien el medio para conseguir esos objetivos. Justicia En una sociedad avanzada, el único referente exigible para el comportamiento de los seres humanos son las leyes. Sin prejuicios y sin condicionamientos morales. Por tanto, para ser eficientes, es indispensable que los ciudadanos podamos saber con inmediatez si nuestros comportamientos o los de nuestros vecinos se ajustan a las leyes. De ese referente, depende nuestro comportamiento y toda la economía y por tanto nuestro bienestar. La rapidez y eficacia de ese servicio es ineludible. Además de recursos, debemos buscar métodos para garantizar la independencia de la justicia y su imparcialidad. No nos parecen recomendables los cargos vitalicios tras aprobar una oposición. Todos, jueces incluidos, debiéramos ganarnos cada día nuestro puesto de trabajo, con un trabajo eficiente y riguroso. Tampoco parece acertado, vista la experiencia, el sistema de elección de jueces a los órganos de gobierno de la judicatura y a los altos tribunales. No tenemos una solución concreta, porque necesitamos garantizar igualmente la independencia de los jueces y por tanto su estabilidad en el caso de que actúen conforme a la ley sin estar sometidos a arbitrariedades externas. Consideramos ineludible abrir un debate serio, estudiar soluciones, consensuarlas si fuera menester y buscar métodos y programas a 10 o 15 años vista para acotar o exterminar la inoperancia de algunos miembros u organismos del cuerpo judicial. Asimismo, es imprescindible invertir en la justicia, para dotarla de los más modernos medios de gestión y del personal suficiente para que sea un servicio a la sociedad y no un lastre. Medio ambiente La quinta prioridad de un gobierno del Partido Imaginario no es una prioridad presupuestaria. La defensa del Medio Ambiente no requiere de grandes inversiones ni grandes gastos. Todo lo contrario. Lo que necesita el Medio Ambiente es frugalidad y eficiencia. En definitiva, reducir el consumo y aumentar la eficiencia de los procesos. Consideramos que son cuatro los problemas principales de Medio Ambiente en España: La deforestación, la contaminación química del aire, la escasez de agua y la contaminación acústica en las ciudades (competencia de Ayuntamientos). Salvo la deforestación, que sí requiere de inversiones y gestión concreta de bosques y zonas despobladas, el resto de conflictos medioambientales mejoraría significativamente con un menor consumo. Somos partidarios de incrementar notablemente los impuestos de los combustibles fósiles (derivados del petróleo) para intentar reducir su consumo. En España, los impuestos sobre los combustibles son de los más bajos de Europa y este bajo precio no estimula una utilización eficiente de los recursos. Un incremento significativo del precio de los combustibles provocaría tensiones inflacionistas a corto plazo, pero mejoras de la competitividad a largo plazo. La inflación tiene que combatirse mediante mejoras de la eficiencia en los procesos productivos y no mediante falsos abaratamientos de las materias primas. Para evaluar la eficiencia de los procesos productivos deben tenerse en cuenta todos los factores, desde que las personas abandona el hogar por la mañana para ir a trabajar hasta que regresan por la noche. Ese tráfico ingente de desplazamientos, los atascos, el elevado consumo de los coches cuando están los motores fríos, la falta de aparcamientos también influye en la falta de competitividad de las economías, en el tiempo perdido, en el gasto. La reducción del consumo debe mirarse de forma global. No se trata de apretarse el cinturón, como se decía anteriormente, sino de gastar mucho mejor, con mayor eficiencia. La economía española está sustentada en el consumo y una reducción del consumo puede suponer un frenazo del crecimiento. Es imprescindible que sea así, que ajustemos nuestro crecimiento, que fabriquemos de forma más competitiva para exportar más y consumir menos. Para producir bienes útiles para el resto del mundo a un precio competitivo. Para llegar a esta situación, la inversión en investigación y educación es imprescindible y el aprovechamiento de las nuevas tecnologías de información, que también permitirán reducir los desplazamientos. El teletrabajo es una necesidad imperiosa para conciliar trabajo y vida familiar, pero también para mejorar la competitividad de la economía y la reducción de la contaminación. La buena gestión de un bien escaso como el agua requiere convertirla en un bien preciado, caro, mediante impuestos. Su utilización requiere de mejorar la información al ciudadano, para que pueda utilizarla de forma más provechosa y también de su reciclaje. Sobre el agua, un bien tan escaso, los ciudadanos tenemos poquísima información y poquísima consciencia de su valor. La obligación de los partidos políticos es no convertir en problema político aquellos asuntos que tiene carácter técnico. El debate político entre trasvase de agua o desaladoras no tiene sentido. Son los técnicos independientes quienes tienen que presentar valoraciones, ventajas, inconvenientes y posibles soluciones de las diferentes opciones, para ofrecer propuestas claras, con cifras concretas, a la sociedad antes de tomar ninguna decisión. Desconocemos si luchar contra la desertización es una causa perdida o todavía estamos a tiempo de frenar el avance del desierto hacia el Norte. Mientras haya dudas, consideramos que debemos intentarlo. E intentarlo con especies beneficiosas a largo plazo, como siempre, no con árboles que adornan el paisaje rápidamente pero que no son adecuados para el tipo de suelo y el clima y puedan agravar los problemas a largo plazo. Se trata, como siempre, de hacer las cosas bien, no de hacer cosas aparentes que queden muy bonitas dentro de cuatro años cuando haya elecciones y que se resquebrajen al día siguiente. Energía de futuro Además de la investigación y mejora de sistemas de transmisión de información (que ya están señalados como prioridad presupuestaria), los españoles tenemos que apostar por una fuente de energía que sustituya al petróleo. Este debate también es técnico. Debemos conocer las implicaciones de todas las alternativas. Ventajas e inconvenientes. Probablemente la Ebería nuclear sea la alternativa menos mala. Pero, de nuevo, hace falta un estudio serio y un debate público. Para asuntos de este tipo la sociedad debe responsabilizarse de sus decisiones. Quizá fuera bueno un referéndum, para forzar el debate público, la concienciación ciudadana sobre la necesidad de decidir y apostar con determinación por una alternativa u otra. Mujer Las mujeres del Partido Imaginario entendemos que las mujeres no merecemos discriminación positiva. Queremos igualdad, no discriminaciones. Nosotras sabemos que tenemos la misma capacidad intelectual y la misma capacidad de trabajo que los hombres. Las mujeres y los hombres del Partido Imaginario sabemos que con la discriminación de las mujeres pierde toda la sociedad. Las relaciones fructíferas, las enriquecedoras, son las relaciones entre iguales. Una sociedad progresa más y mejor sin discriminaciones y las mujeres estamos discriminadas desde hace muchos siglos. La ley de discriminación positiva es otro síntoma de ello. Somos conceptualmente contrarias al concepto de discriminación positiva porque no ayuda a interiorizar el concepto de igualdad. La discriminación positiva se percibe como un privilegio, una obligación de unos sobre otros. Sin embargo, reconocemos que nuestro argumento no es sólido racionalmente. Se trata más bien de una sensación incómoda hacia nosotras mismas. No queremos tener la sensación de que somos iguales porque lo dice la ley, sino porque lo somos. Ontológicamente iguales. Sin embargo, en un Estado de Derecho, es la ley quien nos hace. La ley nos hace a todos iguales ante la ley. Y también nos hace valedoras del Derecho efectivo a la igualdad, entre otras medidas, mediante cuotas. Probablemente, el error consiste en denominar discriminación positiva a una ley que no debe discriminar positivamente, sino imponer efectivamente la igualdad. Las discriminaciones y los privilegios son perjudiciales para la sociedad. La discriminación positiva puede tener resultados perversos. Reclamar firmemente nuestros Derechos de igualdad, no. Las cuotas no tienen por qué entenderse como discriminación positiva ¿Por qué iban a serlo? Son cuotas para todos, para hombres y para mujeres. (Es discutible. ¿Por qué no ponemos cuotas para homosexuales, para seres con otro color de piel, religiones... Si defendemos las cuotas para mujeres, algún día habría que pensar en cuotas para homosexuales, extranjeros, etc, según su porcentaje en la sociedad… Hay muchas discriminaciones y privilegios en la sociedad. Las cuotas abren una senda compleja) Por encima de todo, la política hacia la igualdad efectiva entre sexos tiene que conseguirse mediante el establecimiento de una infraestructura social y laboral que permita a las personas compaginar bien trabajo y descendencia. Guarderías, colegios, asistencias médicas y, sobre todo, flexibilidad de horarios laborales son imprescindibles para avanzar en la integración de la mujer en el trabajo, porque estadísticamente somos mayoritariamente nosotras las que renunciamos a la carrera profesional por la familia. A nuestro juicio, el factor esencial para el desarrollo de la mujer es la independencia económica. Independencia para poder tomar decisiones sin la obligación de depender de alguien con relaciones sentimentales (marido, familia...) Debiéramos estudiar formas para que el Estado pagara subsidios a mujeres y hombres que se quieren separar y que no tienen independencia económica para hacerlo. Ése sí sería un paso fundamental para conseguir avances de independencia y responsabilidad en las mujeres. Reforma laboral Otra de las inversiones en el futuro que debe realizar este país es la reforma laboral. Otra inversión beneficiosa para todos que se puede ejecutar sin necesidad de utilizar dinero. En el Partido Imaginario somos contrarios a los privilegios y en la legislación laboral española se estipulan privilegios a favor de algunos trabajadores. Nos parece una aberración desde el punto de vista económico y de cohesión social. La indemnización por despido supone un blindaje del empleo de algunos trabajadores frente a otros que no tienen acceso a esos puestos porque quien los ocupa se protege con una cláusula proteccionista. Muchos trabajadores argumentan que esa cláusula proteccionista (privilegio) es para defenderse de la arbitrariedad del empleador. En algunos casos puede ser cierto. No es discutible. Pero tampoco se puede discutir que en otros casos se utiliza para trabajar menos e incluso para forzar el despido cuando ya se tiene apalabrado otro trabajo. Algunos trabajadores argumentan que llevar varios años en un puesto de trabajo les tiene que dar alguna ventaja para seguir ocupándolo. Discrepamos. A nuestro juicio, si alguien merece indemnizaciones y oportunidades son las personas que están en el paro y no los que ocupamos un puesto de trabajo. Los ciudadanos tenemos que crear las condiciones para que todos los trabajadores podamos competir en igualdad de condiciones por cada puesto de trabajo. Las indemnizaciones por despido no se deben considerar como un derecho adquirido por cualquier trabajador que lleva varios años en una empresa. Deben entenderse como una asignación para que las economías familiares no se resquebrajen de forma súbita en caso de despido. Proponemos que las indemnizaciones por despido actualmente estipuladas se dividan en pagos mensuales equivalentes al 85% de la nómina, hasta completar la suma de la indemnización. También proponemos que no se perciban subsidios del Estado por desempleo mientras dure la paga mensual correspondiente a la indemnización por despido. Estas indemnizaciones por despido, como el subsidio por desempleo, dejarán de percibirse cuando se encuentre un nuevo trabajo. Proponemos además que un empresario pueda despedir libremente a cualquier trabajador en buenas condiciones físicas y mentales para trabajar, menor de 40 años, siempre que contrate en su lugar a otro trabajador en idénticas condiciones, con los mismos derechos de antigüedad. Con esta medida se consiguen dos beneficios. (1) Establecer igualdad de condiciones ante la ley para acceder a un puesto de trabajo (Sin privilegios de unos sobre otros) y (2) Estimular la competencia por los puestos de trabajo, en personas jóvenes y sanas, que es beneficioso para la economía y por tanto para las personas más desfavorecidas que son las más vulnerables cuando la economía va mal. Los funcionarios deben tener las mismas condiciones laborales que el resto de trabajadores de este país. No hay ningún motivo para crear castas de trabajadores con distintos deberes y derechos en función de si trabajan para la administración o para una empresa. Existen trabajadores, como los jueces por ejemplo, cuya independencia no puede ponerse en peligro por el temor al despido. No sólo los jueces están en esta situación, pero principalmente ellos. Hay que buscar soluciones concretas a estos problemas concretos. A nuestro juicio, no tiene sentido legislar en general a causa de las excepciones. La legislación tiene que procurar la eficiencia de las situaciones generales y buscar soluciones específicas para las excepciones. Subsidio por desempleo 1) Distribución y reparto El desempleo no es una maldición, sino un riesgo. Conviene tratarlo como tal. Como con cualquier otro riesgo (en el que no están implicados terceros, como robo, vivienda, enfermedad…) lo aconsejable, desde el punto de vista de la libertad del individuo, sería que cada trabajador decidiera si quiere asegurarse o no, que negociara la prima con la empresa aseguradora y la indemnización que recibiera en caso de siniestro. Por desdicha una situación como esta, respetuosa con la libertad, acarrea inconvenientes insalvables. Algunos empleados con alto riesgo deberían destinar el salario íntegro a la prima del seguro y para otros trabajadores (los mejor remunerados) la prima resultaría ridícula. Por ello, el Estado tiene que intervenir, poner coto a la libertad individual y redistribuir. Imponer la solidaridad entre una parte de la sociedad y la otra. 2) Gestión de las primas El organismo encargado de la Administración, deberá utilizar estas primas y las indemnizaciones correspondientes de forma estanca. Los recursos para la gestión de este seguro y las indemnizaciones que se pagan con él deben obtenerse exclusivamente de las primas obligatorias que todos los trabajadores pagan por este concepto. Y si un año se ha calculado mal y este organismo necesita endeudarse para pagar a sus “clientes”, al año siguiente deberá reducir la cuantía de las indemnizaciones para nivelar sus cuentas. En años de recesión, cuando aumente la proporción de parados frente al número de trabajadores, las indemnizaciones serán menores y en periodos de bonanza las indemnizaciones aumentarán. Este organismo tiene que ser autónomo en materia financiera. Sin ánimo de lucro, pero sin ánimo de pérdida. En años de bonanza, puede obtener “beneficios”, que deben contribuir a incrementar su solidez financiera, a reducir la cuantía de las primas en años sucesivos y a generar recursos para afrontar los años menos buenos. Lo que no se puede hacer con esos “beneficios” es tapar otros agujeros del Estado. Ese dinero pertenece a los asegurados (ya que se les obliga a pagar la prima), y a su vida laboral. No puede destinarse a otras necesidades del Estado o de la Seguridad Social. En este campo habría que hacer un esfuerzo también por introducir la iniciativa privada. Empresas aseguradoras podrían realizar sus ofertas de primas, coberturas e indemnizaciones. Competirían con el Estado, y todas las aseguradoras entre sí, por lo que las mejor gestionadas podrían ofrecer primas más bajas, o indemnizaciones más altas, o mejores coberturas… La dificultad radica en que para la iniciativa privada resulta muy atractivo un cierto sector del negocio y poco interesante la parte de mayor riesgo. Por ello, la competencia en igualdad de condiciones no parece sencilla. Pero, como siempre, no descartamos esta posibilidad. Que entren empresas privadas en este campo, si puede asegurarse la igualdad de condiciones, les beneficia a ellas. Pero no sólo a ellas. Por encima de todo le resulta útil a los trabajadores. Salario mínimo Continuamente, los trabajadores autónomos aceptan realizar trabajos a cambio de una remuneración que no está sometida a ninguna regla. Son libres de acordar precios por debajo del salario mínimo. La competencia produce estas situaciones, en las que en ocasiones es necesario trabajar "a pérdida". Probablemente un autónomo pueda compensar esos trabajos "a pérdida" con otros bien remunerados y alcanzar un equilibrio en sus cuentas. Sin embargo, un trabajador contratado con un salario bajo, no tiene forma de compensar. Independientemente de consideraciones no económicas, consideramos que competir gracias a salarios anormalmente bajos es perjudicial para la economía del país. Veamos por qué. Sería económicamente perjudicial que una empresa compitiera gracias a que no pagara ningún salario a sus trabajadores. En esas condiciones se produciría una riqueza, el trabajo terminado, pero ese valor añadido producido por el trabajo no sería recompensado ni a la empresa (porque compite gracias a que no paga esos sueldos) ni a los trabajadores, con lo cual se produciría un empobrecimiento progresivo. Pensemos en una máquina (El trabajador, su saber y su capacidad forma parte del capital, de los activos de una empresa, por tanto la comparación en términos económicos es válida). Tiene costes de amortización, de mantenimiento, de consumo de energía, del espacio que ocupa… Si el empresario es capaz de competir porque ignora esos costes se está empobreciendo. Pero empobrece también a la máquina, que sin mantenimiento, sin lubricación y cuidados, se deteriora y deja de funcionar. Cuando es sólo un empresario el que se empobrece la situación no es grave, pero cuando se empobrece en general toda la clase trabajadora, desaparece el mercado interior y el país se va a pique. La dificultad radica en fijar este salario mínimo, que en principio no tendría por qué ser igual en todos los sectores ni en todas las empresas, ni en las diferentes zonas. Pero es imposible establecer las infinitas diferencias que un mercado teórico, sin dumping, con competencia y en equilibrio establecería automáticamente. Pensiones El rápido envejecimiento de la población obliga a vigilar cuidadosamente el problema de las pensiones futuras. Del mismo modo que planificamos a 30 años vista cuando pensamos en las inversiones, tenemos que debatir y buscar soluciones para el futuro de las pensiones. No hay soluciones fáciles ni son un problema inminente. Por ello, no plantemos ningún cambio al sistema actual, pero sí consideramos necesario abrir un debate continuo y un análisis permanente que nos permita tomar soluciones a tiempo en el caso de que sea necesario. Política económica El Partido Imaginario trabajará por introducir el mayor grado de competencia posible en todos los sectores económicos. En los que no sea posible regulará las tarifas y los servicios. Los impuestos se reducirán en función de los logros en la mejora de la gestión del Estado o se aumentarán en función de las necesidades de inversión o gasto. El Partido Imaginario considera que el dinero en manos de los ciudadanos cumple una función de creación de riqueza y reparto que hay que fomentar. El dinero privado estimula el trabajo, que es la principal fuente de riqueza de un país. Pero el dinero público también es imprescindible. La protección de las personas sin capacidad de acceder al mercado, la enseñanza, la sanidad, la investigación, la justicia, las infraestructuras, el cuidado del medio ambiente y la seguridad suponen gastos ineludibles que el Estado debe afrontar. Y se recaudarán todos los impuestos que sean necesarios para cubrir estas necesidades. Control del dinero público Resulta imprescindible incrementar el control sobre las contrataciones del Estado mediante fórmulas que no resten eficiencia y retrasen la contratación ni su ejecución. Internet ofrece una forma barata y de fácil acceso para publicar todas las informaciones, concursos, adjudicaciones, cumplimientos de lo estipulado. La información de lo que sucede con nuestro dinero debe ser detallada. Todas las cuentas bancarias de organismos públicos deben ser de libre acceso para los ciudadanos. Cada ministerio debe explicar cómo ha gastado hasta el último euro de los ciudadanos. Y por qué ha contratado a unos y no a otros. Todos los ciudadanos tenemos que poder controlar a los gestores que designamos para que gestionen nuestros recursos. Política de libertades No estamos a favor ni en contra del matrimonio homosexual, el aborto, la prostitución, el consumo de drogas, la eutanasia y el suicidio. Todos ellos forman parte del ámbito de decisión personal y consideramos que la mayoría no debiera entrometerse. Consideramos que nadie ni nada debe tener derecho a prohibir lo que cada individuo quiera hacer con su cuerpo y con su mente. Nos gustaría que las mayorías no tuvieran Derecho a decidir sobre aspectos personales de la vida de los individuos que en nada afectan a la libertad del resto de seres humanos. No advertimos la posibilidad de que pueda plantearse ninguna objeción teórica seria ni al matrimonio homosexual, ni a la eutanasia ni al suicidio. El aborto, el consumo de drogas y la prostitución admiten debate. Por ello explicamos nuestra postura. Aborto La objeción clásica al aborto es que no se trata de un acto que sólo afecta al individuo, sino que al abortar se afecta al Derecho de un tercero, el ser que va a nacer (nasciturus). Es una objeción lógica, coherente, para quienes defienden la preeminencia del Derecho Natural sobre todos los Derechos. En este Derecho Natural incluyen el Derecho a la vida de todos los seres humanos vivos o futuros. Nosotros no reconocemos el Derecho Natural. No sabemos qué es eso. Para el Partido Imaginario el único Derecho posible es el que emana del acuerdo entre los seres humanos de una sociedad que se quiere regir a sí misma. Esta comunidad es la que decide cuándo un ser humano adquiere la categoría de ser humano. Y esta comunidad puede fijar ese punto en el momento que le parezca más conveniente. Tres meses después de la concepción, en el momento del parto, en el momento previo al coito (quienes reniegan de la masturbación, el embarazo y los condones consideran a los espermatozoides y el óvulo seres humanos en potencia). Fijar el momento en que un conjunto de células adquiere la condición de ser humano es tarea de la misma sociedad a la que entrará a formar parte (o no) ese conjunto de células. A nosotros nos parece razonable un periodo de entre tres y cinco meses de gestación, para que las madres puedan decidir libremente durante ese periodo, sin ningún tipo de condicionantes porque el conjunto de células no es todavía un ser humano y no tiene Derechos. Prostitución No entendemos qué objeción se puede plantear a utilizar el cuerpo propio para hacer negocio con él. Todas los trabajadores ponemos nuestro cuerpo a disposición de nuestro trabajo. Las manos, el culo (para sentarse), los ojos, el cerebro... el cuerpo entero a disposición de nuestro trabajo. En algunos casos no se utilizan los genitales para trabajar, igual que en otros no se utilizan los oídos y en casi ninguno se utiliza el pelo. Aun así, personas que nos merecen crédito, están en contra de la legalización de la prostitución. De todos los argumentos que utilizan, el único que merece atención es el que denominan explotación sexual. A nuestro juicio, aquí se confunden, quizá interesadamente, dos conceptos: agresión sexual y explotación laboral. Como cualquier persona amante de la libertad, nosotros somos totalmente contrarios a la agresión sexual y a la explotación laboral. Y nos parece imprescindible legislar y buscar soluciones para acabar con ellas. Pero ¿qué tiene que ver eso con la prostitución? Vender el cuerpo propio como a uno le dé la gana debe ser un Derecho individual irrenunciable. Que nadie pueda obligarte a venderlo es otro Derecho individual irrenunciable. Hay un aspecto, diríamos que moralinoso, que se menciona siempre y es relativo a las personas que se 'prostituyen por necesidad'. En este apartado entran los prejuicios. Hay personas para las que lavar escaleras por necesidad no es denigrante y vender tu sexo o tu lengua por necesidad sí lo es. Lo entendemos. Pero esa es una opción personal. Que nadie me obligue a mantener relaciones sexuales no significa que me impidan decidir si prefiero tener relaciones sexuales o fregar una escalera. Creemos que las mejores condiciones para luchar contra la explotación laboral en la prostitución es legalizarla, regularla para que queden claros los derechos y deberes de las prostitutas y dar cobijo legal a una opción laboral como otra cualquiera, con su epígrafe correspondiente. Los controles de salud laboral y de seguridad en el trabajo son especialmente importante en este sector, que lo tenemos denigrado por motivos ignotos, como si follar fuera un acto dudosamente legal. Bien amparadas y protegidas, las putas tendrán posibilidades de decidir con mayor tranquilidad qué clientes quieren y cuáles no, sin un proxeneta por detrás que les obligue. Consumo de drogas En este programa electoral despachamos todos los asuntos con brevedad (relativa). La argumentación para la defensa de la legalización del consumo de drogas probablemente sea más difícil de resumir, por la cantidad de factores que intervienen. Seremos esquemáticos. 1) Nos parece un Derecho individual irrenunciable. Una persona adulta debe poder decidir libremente qué hace con su cuerpo. Desde matarse a consumir drogas, pasando por martirizarse leyendo este programa electoral en lugar de leer un buen libro. 2) El consumo de drogas es perjudicial para la salud y en España la sanidad la pagamos entre todos. Hay quien reclama que no hay sanidad gratuita para quien fuma, para quien come comida poco sana, para quien no hace ejercicio todos los días, para quien trabaja demasiado. Nos parece respetable. El dinero de la sanidad lo aportamos entre todos e igual que uno puede decidir si quiere consumir drogas el otro debe poder decidir si quiere que su dinero se destine a curar a alguien que consume drogas. Este asunto no tiene nada que ver con el consumo de drogas, sino con las financiación de la Seguridad Social. Nosotros preferimos una Sociedad solidaria con el diferente, con el que fuma, con el que bebe, con el que no hace ejercicio, con el que consume drogas. Como decimos en otro sitio, si aceptamos al diferente todos viviremos mejor. Porque todos somos diferentes. 3) La droga no se puede legalizar en un solo país porque ese país se convertiría en el mercado mundial de drogas. No tenemos opinión formada, pero ¿estamos seguros de que no nos conviene? Vender drogas a mayores de edad, igual que vendemos alcohol, o tabaco, o hamburguesas con colesterol puede ser un negocio rentable. Pero no hemos estudiado el asunto en profundidad por lo que no emitimos opinión fundada. Si realmente fuera necesario legalizar el consumo en una zona amplia para que fuera viable, el Partido Imaginario también propondrá la legalización de drogas en el Parlamento Europeo, cuando corresponda. 4) El tráfico ilegal de droga se termina cuando la producción, transporte, comercialización y consumo son legales. No es nuestro motivo principal para promover la legalización de la droga, pero es un factor colateral a tener en cuenta. El poder de esos Estados paralelos, con ejércitos propios desaparecería. Los productores de droga se convertirían en multinacionales, serían poderes paralelos pero no estados paralelos, sin ejércitos propios y defenderían sus intereses con otro tipo de grupos de presión. Nada extraordinariamente diferente, pero aparentemente al menos más civilizado. Inmigración No entendemos de dónde surge esa pretensión de que el territorio nos pertenece a las personas por el hecho de nacer en el interior de unas fronteras que marcamos nosotros. Es un concepto de propiedad extraño. Un territorio marcado por unas fronteras pertenece a una sociedad y esa sociedad tiene Derecho a impedir la entrada a personas no nacidas en él. Las credenciales de entrada en esa sociedad, ese club privado, son la suerte de haber nacido dentro o fuera del territorio marcado. Nos parece incomprensible. ¿Por qué principio racional tenemos cualquiera de los ciudadanos nacidos dentro de las fronteras españolas más Derecho a trabajar dentro de estas fronteras que alguien nacido fuera de ellas? Creemos que no hay ningún principio racional para sustentar este Derecho. Por este motivo tenemos que usar la fuerza para cerrar las fronteras e impedir la entrada de inmigrantes. Estamos de acuerdo con Rousseau: 'Esa norma jurídica que contraviene la esencia misma del ser racional, que sólo se aplica gracias al poder y la coacción, no puede considerarse verdadero Derecho'. El Partido Imaginario defiende la libre circulación de personas. Sin embargo es un principio de difícil ejecución en la situación actual, con las diferencias de riqueza que hay en el mundo. Resulta imposible abrir de golpe la puerta del sur. La avalancha causaría enormes problemas de difícil solución. Por desgracia, no conocemos una solución definitiva, pero sí sabemos que no es solución cerrar las puertas por la fuerza. Ni a corto ni a largo plazo. Abrirla despacio, para que los inmigrantes puedan enviar remesas a sus países supone un gran alivio de la situación, nos da riqueza y quién sabe, quizá sea un salvavidas para nuestras pensiones del futuro. Estamos convencidos de que conviene a todos los ciudadanos del mundo que se reduzcan las diferencias de bienestar entre unos lugares y otros del mundo. Nos parece poco destinar el 0,7 del PIB a los países subdesarrollados. Endeudarnos si es menester para invertir en aquellos países (inversión, no gasto corriente de subsidios) es una cuestión de supervivencia para nosotros. Uno de los significados añadidos que plantea la inmigración es la ampliación del pacto social a personas con tradiciones y culturas muy diferentes a las nuestras. Cuyos antepasados no han vivido el Renacimiento europeo, la preponderancia del individuo y la libertad individual. No tenemos soluciones. No sabemos cómo integrar a los inmigrantes. Tenemos dudas, claro que sí. Pero la solución a las dudas no es cerrar la puerta por la fuerza. Al contrario, para solucionarlas tenemos que aplicar las prioridades presupuestarias de nuestro programa: Educación, investigación, información y justicia. Política exterior No entendemos la política exterior de zonas. Ni amigos ni enemigos de los estadounidenses, de los europeos, de los latinoamericanos. Nuestro acuerdo social se extiende a Europa, cada vez más y consideramos conveniente potenciarlo. Las fronteras pierden valor cada día y nos parece absurdo esforzarse en marcarlas. Como los niños, de tanto apretar con el lápiz vamos a romper el papel. En Europa, defenderemos nuestro modelo de sociedad, que la deseamos con el mismo cariño para españoles, rusos, sudaneses o brasileños. No queremos beneficiar a España en Europa ni en el mundo. Tenemos el mismo deseo de bienestar para todos los ciudadanos de la tierra, sean de donde sean. El orden internacional necesita también de separación de poderes. El ejecutivo, el legislativo y el judicial. Es una necesidad imperiosa para aprobar o no, con legitimidad, intervenciones de apoyo humanitario y militares en el caso de crímenes y genocidios. Es necesario trabajar para que exista un Tribunal Penal Internacional plenamente reconocido y operativo. Hasta la fecha, es la ONU el organismo que da 'legitimidad' a las intervenciones, pero no es el organismo adecuado para hacerlo. No es tarea fácil y probablemente se tarde varios siglos en tener un Tribunal Penal Internacional reconocido, operativo y legitimado para actuar ante indicios de actuaciones penales en el mundo. En paralelo a la creación del TPI operativo y legitimado es necesario desarrollar un código penal internacional respaldado mayoritariamente. La soberanía popular española también es soberana en política exterior. No modificaremos un ápice el mandato de los españoles a cambio del saludo de un mandatario de ningún país. Estamos convencidos de que los políticos son unos pretenciosos. A la economía española y al bienestar español no le influye en nada que Bush y Zapatero se saluden o no. Los americanos siguen comerciando con España porque les interesa y nosotros les vendemos a ellos porque nos interesa. Ningún mandatario de ningún país moderno tiene poder para frenar eso. Los políticos no son tan importantes como se creen. El único líder posible es la propia sociedad. Y los políticos que consideran grave que a Zapatero no lo salude Bush están periclitados. Lo mismo que Zapatero cuando considera importante conseguir el saludo de Bush. Eso es absolutamente irrelevante. Lo consideran grave porque se consideran ellos mismos, a sí mismos, muy importantes. Por suerte no lo son, de lo contrario nuestro país estaría en la mismísima ruina desde hace muchos años. Molestan más que ayudan en muchos casos. También nos parece irrelevante la disputa por Gibraltar. Nada importa que Gibraltar sea británico, español o gibraltareño. Lo único que importa en cualquier lugar es que se respete la soberanía popular de cualquier sociedad que se pone de acuerdo con el pacto social. Nos planteamos también si las nuevas tecnologías de las comunicaciones no dejan obsoletas las representaciones diplomáticas. Necesitamos mejorar la eficiencia del sector público y las embajadas suponen un coste elevado. Internet hace las comunicaciones instantáneas a cualquier distancia y en caso extremo un avión permite situarse en las antípodas en menos de 24 horas. El boato, las ínfulas y la ridiculez de los embajadores no tienen relación con el mundo actual. Creemos conveniente estudiar la posible sustitución de las embajadas por representaciones comerciales y por departamentos de atención a los nacionales residentes en el exterior (seguro que en el mundo se ve con agrado y no con suspicacia esta medida). Se vendería o desalquilaría tanto palacete español diseminado por el mundo y se trabajaría con personal local en los países, que resulta mucho menos costoso. Modelo territorial del Estado No sirve de nada que digamos cuál es nuestro modelo territorial preferido. El modelo territorial del Estado sólo puede conseguirse entre el acuerdo de las partes, de los ciudadanos de los diferentes territorios. Defender un modelo a ultranza es crear tensiones inútiles. Nuestras preferencias no son más relevantes que las de cualquier otro ciudadano. En general no nos gustan las fronteras, ni las divisiones, ni las naciones. Ni las españolas ni el resto. Entendemos que los ciudadanos afines al Partido Imaginario votarían en contra de la independencia de cualquier territorio actualmente español. Pero, sobre todo, votarían a favor de que cualquier grupo de gente pueda decidir dónde sitúa las fronteras de su territorio y cómo se gobierna. Consideramos imprescindible que se reconozca el derecho de todos los pueblos a su independencia. Y por eso consideramos que es necesario cambiar la Constitución española. El concepto de nación nos parece equivocado y peligroso. Las ideas de privilegio histórico y diferencia histórica nos dan arcadas. Quienes acuden a la tradición histórica para reclamar privilegios y diferencias debieran acordarse que el hambre, la peste, las monarquías absolutas y la inquisición forman parte de esa historia. El concepto de nación nos parece una antigualla, que recurre a sentimientos y símbolos peligrosos para la paz. La historia no tiene ninguna autoridad. Sólo tiene autoridad el voto de los ciudadanos, cuya decisión se conforma con el conocimiento histórico, o no. Ley electoral La actual oligarquía política se basa en gran medida en las leyes electorales. En el mundo hay varios modelos posibles y ninguno de ellos nos parece plenamente satisfactorio. Todos tienen ventajas e inconvenientes y por tanto conviene discutir entre todos, aportar ideas (investigar al fin y al cabo) las mejores soluciones que se adapten a las características de nuestra sociedad. Los partidos que actualmente obtienen representación parlamentaria amplia quieren que la ley electoral cambie poco. No quieren abrir las puertas para que se ventile ese espacio que controlan, muchas veces con olor a podrido. Somos los ciudadanos los que tenemos que arriesgar, reclamar alternativas, proponer soluciones y empujar hacia ellas. Este es uno de los motivos principales para la creación del Partido Imaginario. Una medida concreta, que nos parece imprescindible y que tenemos que pelear por ella, es que los ciudadanos podamos castigar con el voto a toda la clase política. Ese castigo, mediante el voto en blanco, debe traducirse en escaños vacíos en el Parlamento. La 'lista' ganadora, en cualquier provincia, podría ser la de los votos en blanco. Ese voto se traduciría en escaños vacíos en el parlamento, tantos escaños como le correspondan por ese número de votos. Los ciudadanos podríamos dejar el parlamento semivacío, con la necesidad imperiosa de obligarnos a todos, políticos y ciudadanos, a buscar soluciones. Un parlamento sin quórum, tras unas elecciones, sería un revulsivo para los políticos y los ciudadanos que quizá permita salir de esta situación estancada y peligrosa, con una abstención cada vez mayor, un palpable desinterés por la política y elevado descontento en grandes sectores de población que no se consideran representados por estos políticos acomodados, celosos de su poltrona, cuyo interés por el escaño se basa casi exclusivamente en su interés personal. Cultura No creemos que el Estado deba destinar ni un solo Euro a fomentar la creación artística y cultural. Una cultura de verdad, independiente, debe ser crítica con el Estado, con la sociedad que le rodea y con el acto mismo de creación. Una política subvencionada se adocena y muere. En la historia de la cultura hay suficiente volumen de creación encerrado como para que no necesitemos producir más durante muchos años. Hay tanto por leer, tanto por escuchar, tanto por mirar... Un poco menos de frenesí creador pagado con el dinero de todos también será beneficioso para la cultura, con más tiempo para releer, buscar obras clásicas y relajar los oídos, tan abotargados por el ruido. Aunque no creamos que el Estado deba fomentar la creación cultural, si consideramos necesario que debe facilitar el acceso. Bibliotecas, teatros y museos deben acercar la cultura al ciudadano y consideramos imprescindible que se fomenten con dinero público. Ejército Propugnamos un ejército europeo profesional. No vemos ninguna necesidad de tener un ejército local, español. Para las agresiones externas, si hubiera alguna, bastaría con el ejército europeo. Las agresiones internas (no se nos ocurre ningún tipo de agresión militar interna (¿con qué fuerzas contarían esos agresores?) basta con la policía. De las ordenanzas militares suprimiríamos su artículo tercero, que dice: "La razón de ser de los Ejércitos es la defensa militar de España y su misión garantizar la soberanía e independencia de la Patria, defender la integridad territorial y el ordenamiento constitucional". Los ejércitos tienen que defender la soberanía popular y no la soberanía de la Patria, que no significa nada. Por ese motivo, no tienen por qué defender la integridad territorial ya que sería posible que los ciudadanos, soberanamente, decidieran dividirla. Ejercicio y deporte El Estado fomentará el ejercicio de los ciudadanos, utilizando el dinero de todos para construir instalaciones donde practicar actividades saludables. Aparte del ejercicio de los ciudadanos, el Estado no destinará ni una peseta a fomentar selecciones nacionales ni deportistas que 'representen' a España. De las arcas públicas no debe salir ni un Euro para pagar a jugadores de las selecciones nacionales. Si quieren jugar los mejores que jueguen y si no que lo hagan otros peores. Y si no, no se juega. ¿Por qué hay que pagar dinero de todos los españoles para que unas personas, en muchas ocasiones muy adineradas, se pongan una camiseta roja y se peleen por marcar goles o encestar canastas? Hay muchas necesidades mucho más importantes que ganar un Campeonato del Mundo o unas olimpiadas. El Estado buscará patrocinadores para pagar hoteles, desplazamientos y dietas, pero los jugadores no deben cobrar nada excepcional por jugar bajo el nombre de España en competiciones internacionales. España tiene necesidades mucho más acuciantes. El dinero de todos hay que invertirlo bien. Tráfico La primera prioridad es eliminar el sistema de guardarrailes que mutilan motoristas. Los guardarraíles, pensados para proteger en caso de salida de vía, son un arma peligrosa contra los motoristas. Un Estado no puede permitir que un sistema pensado para proteger produzca más daño que beneficio. La prioridad primera, por tanto, es que los guardarraíles no perjudiquen a los motoristas, sea cual sea la inversión necesaria. (Inversión que no corresponde a tráfico, sino al Ministerio de Fomento). En el Partido Imaginario consideramos que las motocicletas son un método de transporte que debemos potenciar. En España llueve poco y la motocicleta, especialmente en la ciudad y sus alrededores, ayuda a reducir los atascos, que sólo producen contaminación y horas muertas. Nuestra segunda prioridad es reducir los atascos, la contaminación y las horas muertas que generan. Para conseguirlo no basta con el empeño del departamento de tráfico. Es prioritario conseguir flexibilidad de horarios, fomentar el teletrabajo con buenas comunicaciones, mejorar el transporte público (no contaminante), mejorar las zonas de aparcamientos en las entradas y en el centro de las ciudades... Los atascos son uno de los factores que más productividad restan a la economía de nuestro país. No benefician a nadie y por tanto debemos invertir muchos recursos en acabar con ellos, porque es una de las inversiones más rentables que requiere este país. Estamos de acuerdo con las limitaciones de la velocidad del tráfico de vehículos, pero la velocidad máxima actual no nos parece adecuada en algunos casos. Consideramos que los límites impuestos en algunos tramos de autovía y autopista no se corresponden con las calidades de las vías ni con el número de accidentes que se producen en ellas. La ley actual criminaliza la velocidad y la velocidad en sí es esencialmente buena. Por ello tienen sentido los trenes de alta velocidad y los aviones. Consideramos que en autopistas y tramos de autovía con curvas amplias el límite de velocidad para turismos debe situarse en 150 km/h. Nos parece adecuado que las sanciones de tráfico sean duras a quien incumple la ley porque los coches pueden ser peligrosos. Pero esa ley tiene que estar adaptada a la realidad del tráfico y no a los caprichos de mandatarios que viajan en coche oficial (que violan sistemáticamente los límites de velocidad, en ciudad y carretera, como si esas leyes tan poco razonables no fueran con ellos). También es sorprendente, cuando menos, que aquí estén penadas con cárcel conductas (velocidades) que en Alemania son de libre disposición en determinados tramos de autopista. Sorprendente, fundamentalmente, porque en Alemania el índice de muertos por accidente de tráfico, por cada millón de habitantes, es prácticamente la mitad que en España, con un parque de vehículos superior por cada millón de habitantes. La baja siniestralidad, en Alemania, muestra indicios claros de que la solución a las muertes en carretera no está en limitar indiscriminadamente la velocidad máxima. Está claro que si detenemos el tráfico no habrá accidentes por tráfico. Pero eso no es ningún mérito de gestión. de lo que se trata es de agilizar el tráfico lo máximo posible y de reducir a la vez los accidentes. Si prohibimos los cuchillos de carnicero nadie se rebanará un dedo al cortar carne. Pero, para gestionar así de mal los asuntos difíciles no necesitamos pagar sueldos. El número de radares fijos y móviles situados en autovías no se corresponde con su influencia en la siniestralidad. Su presencia parece motivada por afán recaudatorio o sancionador. Todo el dinero recaudado por multas de tráfico debe destinarse a mejorar la señalización, el estado de las vías y los servicios de asistencia en caso de accidente, que son claves para salvar vidas. La Guardia Civil de tráfico debe tener como principal misión regular el tráfico y resolver conflictos. |
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